Coplas de despedida

MARTES CON LOS ABUELOS

La copla ha tenido presencia constante en la vida cotidiana de las poblaciones.

Prácticamente en cada casa había alguien que hiciera coplas; todos se arriesgaban en algún momento a hacer homenaje a algo o alguien con una copla, sin importar que fuera regular o buena, así como hoy la mayoría de la gente canta, aunque no tenga la mejor voz o buena afinación.

La cosecha, el trabajo, el nacimiento, la muerte, el amor, el paisaje… todo era un motivo válido para componer coplas. Incluso al salir de viaje se hacían coplas de despedida, en las que se dejaba constancia de lo que el poeta estaba pensando o tenía pendiente al tiempo de partir, o cuando se marchaba alguien de sus afectos.

Como ejemplo van las dos coplas siguientes, que también copiamos del libro «El Coplero Campesino», editado por la Fundación ACPO, libro que queremos destacar porque forma parte importante de nuestra tradición campesina, de la historia de nuestro país. Para que más gente pueda leerlo, en próximos días lo pondremos para descarga en nuestro sitio web, así como está en festivaldelacopla.com/area/libros/ el que publicamos nosotros en diciembre de 2017.

Adiós, viejecita mía,
que no halles ningún tropiezo,
y pienses en los que dejas
suspirando tu regreso.
[Elsuar Robles Reseda – Gachetá, Cundinamarca]

Adiós, Jenesano amable,
adiós, pedregal menudo,
adiós, chatica del alma,
que harto luché y no se pudo.
[Gerardo Arias – Jenesano, Boyacá]

Invitación a componer coplas de despedida, al estilo de estos abuelos.

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